Reseñas Literarias

“Desencierro”, o el vuelo de las sombras largas.

 

 Por Bernardo González Koppmann

 

JM (Punta Arenas, 1951) ha venido trabajando desde sus primeros poemas y cuentos una literatura debeladora de misterios, reveladora de presagios, auscultadora de nuestros miedos, pesadillas, cargos de conciencia, pecados personales y sociales incomodando aquella estabilidad emocional aparente - racionalizada a base de uno que otro concepto filosófico, religioso, cuando no existencialista -, que nos inventamos cotidianamente para huir de la realidad, de los hechos objetivos. Somos hijos de un tiempo y de un espacio, productos de una sociedad cruel, autodestructiva, nihilista en suma, que habitamos a veces a contrapelo sin haber pedido nunca haber nacido en este mundo, y aquí estamos contra nuestra propia voluntad, vagabundeando imperceptiblemente por laberintos resbalosos, pasillos gelatinosos, galerías consuetudinariamente ambiguas hacia un orden absurdo impuesto por las fuerzas brutas; deambulamos a tropezones entre letreros luminosos y baratijas suprarrealistas, donde no tienen cabida los sueños de los ángeles nonatos, ni los sueños de los transeúntes, ni los sueños de las ánimas de nuestros antepasados. La monotonía, la rutina, el libertinaje autista de los espectros y fantasmas que somos y seremos hasta el día del juicio final, callejean indefensos, indemnes, entre vitrinas y escaparates ahítos de cachureos, mercancías en series o simples objetos sin alma que usamos en las tareas diarias para hacer más cómoda la sobrevivencia de respirar, ingerir, dormir, defecar…; de este modo ajetreados, sudorosos, desencantados vegetamos por una eternidad sin encontrar el sentido profundo, originario y verdadero de la existencia que llevamos.

 

M, y he aquí el principal acierto de esta novela a mi modesto parecer, nos devuelve a los elementos prístinos, a lo puro y desnudo del ser de las cosas, a la intemperie, sin apoyos logísticos o culturales donde parapetar, sostener e, incluso, suplantar una personalidad que se ha ido enclaustrando con el brutal asedio de lo desconocido, despojando de todo lo externo, epidérmico, superficial para dejarnos solos, terriblemente solos, frente al espejo de nuestra conciencia atormentada.

 

M husmea, rastrea, persigue, cuestiona con un lenguaje aunque directo, sugerente, lleno de aciertos poéticos; recurrente belleza que contrapone al asqueante entorno metafísico del recluso. La belleza redime; lo bello es una alegría para siempre, dijo Keats. En esta notable narración M. va haciendo relaciones casi lírica, dramáticas, siempre poéticas entre imperceptibles señuelos – gestos, miradas, silencios – guardados todos en una memoria prodigiosa que se retrotrae hasta la clarividencia de un feto que lucha contra el vacío que lo succiona. Estas relaciones internas comúnmente se pueblan de pájaros, principalmente de pájaros, pero también de flores, ríos, nieve, viento, objetos domésticos amados, herramientas, artesanías todas de un universo pretérito que acaso en algún lugar aún podría ser posible; señuelos, insisto, que andan relacionándose con el averno donde yacen las llagas, heridas y cicatrices de un nonato que sobrevive en la duda, en la angustia, en el dolor penitente aferrado a la luz como única tabla de salvación. La pena ha crecido, ya es adulta y aún no ha salido del profundo pozo de las sombras largas, está reclusa y el protagonista la expone a un interlocutor incógnito, ciego, sordo y mudo que se va sensibilizando, humanizando en la medida que la historia y sus hondas meditaciones se van desarrollando. De una existencia aparentemente sin sentido, el celador traspasado por lo cruento del discurso se cerciora que el interno perfectamente podría ser él, ahora prisionero de sus miedos, culpas, pesadillas, tormentos inconfesados que todos llevamos dentro. Es en el contraste sorprendente que experimenta el lector al pasar, al transitar en su intelecto cognitivo, emotivo y vivencial desde un receptáculo con eses o de un ojo humano nadando en un lavatorio, transitar, digo, del realismo más sucio al vuelo sincopado de las golondrinas que tejen otoños en la niebla o a un gorrioncillo que se posa en la ramita verdecida de un avellano, es en ese contraste vívido, es en ese tránsito estético, sin duda, que se logra la mayor y más excelsa poesía que redime, sana, cura, reconcilia. He ahí el valor de la literatura, de la auténtica literatura, como la de cualquier otra expresión artística, creo. Dicho sea de paso, el recluso, el protagonista de “Desencierro” es un personaje sin nombre, sin cuerpo casi, sin paisaje ni ropas ni trastos ni zapatos ni cédula de identidad, que perfectamente podría ser cada uno de nosotros, cada uno de los que hemos habitado por siglos ese pozo sin fin llamado culpa.

 

Su estilo narrativo es el de una prosa poética sorprendente que ya le conocimos en obras anteriores; palabra directa que no rehúye la parca realidad, acosando la formalidad externa para que ésta se abra en confesiones y secreto seculares que nos conmueven y cuestionan. En esta novela hace el proceso inverso a lo ya conocido en sus poemas, cuentos y novelas precedentes; viaja del oculto fuego interno, del presagio mismo, hacia la superficie; se sincera, se desenmascara, literalmente se desnuda liberándose de sus demonios y fantasmas en un proceso que el autor ha llamado certeramente “Desencierro”.

 

La historia es muy sencilla. Un aborto inconciente que se transforma en drama; un pecado de juventud que deriva más allá de la prescripción moral o legal, en un cuestionamiento de la existencia toda, incluso de los ancestros, los dioses, la vida y la muerte. Con estos mínimos elementos externos, ya dijimos sin paisaje ni fecha conocida, salvo referencias perentorias ineludibles, JM escribe una de las novelas, a decir por varios críticos, que permanecerá en la memoria colectiva literaria de Chile como una propuesta sencillamente magistral. Magistral por la estructura de la obra, la cual vamos a nominar como un tenso monólogo con un interlocutor imaginario que perfectamente podría ser usted, amable lector. Magistral, además, por el uso de un lenguaje propio, riguroso, poético, arrobador, que no sólo narra sino que poetiza, vale decir, narra con belleza, con hermosura, incluso narra los dolores más insoportables del alma humana sin renunciar a la luz inextinguible de la poesía. Encontré en estas páginas remansos y respuestas existenciales a mis propias culpas tanto en las imágenes líricas de esta novela, como en el desarrollo intelectual, racional, coherente de un argumento convincente, plenamente logrado. Por último, magistral es también esta novela porque modifica para siempre, a quien la lea con dolor, nuestra forma de ser, de ver la vida, de valorar los insignificantes señuelos que los dioses van dejando cada día a nuestro paso, al alcance de nuestros ojos, de nuestro tacto, de nuestros sueños sin otro afán que recordarnos que aunque polvo somos y en polvo nos convertiremos, el tránsito del pozo oscuro del vacío existencial a la luz de una intemperie poblada de pájaros y flores es todavía posible.

 

Sin duda, la mejor novela que he leído en los últimos años.

 

 

LOM Ediciones.

Autor Juan Mihovilovich

Primera edición, 2008.

Impreso en Santiago de Chile.

235 págs.

 

¿Poemínimos, Epigramas o Microgramas?

por Alfredo Lavergne


El poeta ecuatoriano Jorge Carrera Andrade (1902-1978) en el prólogo de su publicado en 1940, “Microgramas”, escribe –No tengo la pretensión de haber inventado el Micrograma- estilo que según este notable poeta tiene sus raíces en el Siglo de Oro y específicamente en los epigramas castellanos de Don Francisco de Quevedo y Villegas. Asegura además el vate ecuatoriano, que el Micrograma no es sino el Epigrama español, despojado de su matiz subjetivo.

Nuestro contemporáneo Edwin Madrid, Quito, 1961, La búsqueda incesante, México, 2006. Lactitud cero°, Colombia, 2005. Mordiendo el frío, Visor Libros, España, 2004 - IV Premio Casa de América Premio de Poesía Americana. Puertas abiertas, Quito, 2000 / Open Doors, USA, edición bilingüe, 2001 / Puertas abiertas, Líbano, 2002. Tambor sagrado y otros poemas 1996. Tentación del otro, Quito, 1995. Caballos e iguanas, Quito, 1993. Celebriedad, Quito, 1990. ¡Oh! Muerte de pequeños senos de oro, Quito, 1987) reclama la paternidad del estilo para nuestro intelectual latinoamericano Jorge Carrera Andrade y describe los Microgramas como composiciones –“que contienen el infinito" y que mucho le deben al haiku japonés, aunque están desprovistos de su solemnidad lírica.- Sería entonces esta deuda, como la del Haiku con el desprendimiento de los tres últimos versos del denominado Kaikai-renga o “renga humorística”.

El poeta, escritor y periodista brasileño Ricardo Alfaya, define los Poemínimos como poesía de máxima concisión y escribe, -los "poemínimos", trabajos en los cuales se aligera de todo el peso, al tiempo que se revela la faceta más leve, espiritual y de observador. Sin embargo, puede notarse aquí la influencia de la poesía oriental, en particular del haiku-. Otro camino adquiere el Poemínimo del mexicano Efraín Huerta, minimalismo urbano del desenfado con rasgo de genialidad y humor poético.

¿Por qué entonces titular este trabajo Poemínimos? Y nos sentimos responsables y citamos otro creador ecuatoriano, Alfonso Barrera V., su visión indagadora invitada en otros prólogos, La occidentalización de la Poesía japonesa, Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana, 1970, que nos sugiere -Salvado el respeto que merece la tradición (japonesa), que las formas de poesía antigua, no pueden ocultar, en su juego de preceptos, algo de receta casera o de tarea escolar.-

- No para sacarse el fabuloso peso de estos y otros aportes. SI para poder sugerir que tal vez Poemínimos, Epigramas y Microgramas, reflejan el paso del minimalismo japonés a nuestra poesía desprovista de esa tradición de rígidas reglas.


Poemínimos Selectos

Pequeño eterfinifrete

¿Es medianoche en Chile
y un queltehue nos cuida?


Cháchara interior

Sólo los zapatos
me esperan
y acompañan.


Stop caribeño

En los caminos
los colores
condenan a muerte.


Camino crepuscular

Las Garzas Blancas
sacan los árboles
del atardecer.


Amanecer

Las Garzas Negras
empujan la cabeza
y dan un paso.


Mirada mecánica

La bicicleta.
Para con ella aprender
en el camino.


Cielos de sirenos

Los navegantes
y que piensan los peces
de nuestra mirada.


Las gaviotas

Poco a poco
serán condenadas
a los Mc Donald.


Horizonte dos

Por el sendero
dejamos la ciudad
y allá vamos.


Pueblito

Los trenes pasan
y las estaciones quedan
en la telaraña.


La montaña con la mano

Al atardecer
Son sombras en el puente
Los pescadores


Campo quebequeño

Cuando el invierno se va
las motocicletas
anuncian los mosquitos.


Polución

No anochece oscurece
y cae sobre pálidos seres
una nube negra.


Línea globalista

Una lluvia tóxica
separa
vivos de muertos.


Fuego

Humo gris... negro
y finalmente la polución
eligió Papa.


El exilio
de HUGO DIAZ

Estacionario.
La mejilla acaricia el asfalto
del viajero que no retornará.


Romántica soledad

Un mantel abandonado
por los amantes
se va con el viento.


Espejismo

En las rosas
del café del fin de Mundo
pasea el último poeta.


A/ Luis Vitale

Sueña que pasa
furioso el Bío-Bío
y es verano.


Exilio

Amarais-tu juer a la cachette?
- Oh non ! Je cherche déjà mon pays.

Réfugiés en el ombligo.


Camino político

La mala hierba
llega a la montaña
y se aferra.


Canción

Dans la violence de temps
Comme la fleurs
L´amour est perisable.


En la violencia del tiempo
Como la flor
El amor es perecedero.


FIESTA con Latrocinio

Ella no entró por la ventana
para venir a saltar
de tecla en tecla en el piano.
Esta gatita vino a beber mi vino.


Divorcio Latino

Bajen el volumen de la TV.
cierren puertas y ventanas.

Ayúdenme a atrapar
la caracola histérica
que da vuelta y vueltas
con mi mejor amigo.


El paraguas

Llovía sobre mis rodillas...
mis muslos
y humedecido
el ritmo óptico se cerraba.


Poetas

Las páginas son pequeñeces.
Cada letra cae
entre cuatro esquinas.


Hoja del calendario

En la levedad
de las estaciones
todo muere.


Punta azul

Los bellos versos.
Mis efímeros cantos
ya perecerán.


Florero interior

Tanta belleza en la orquídea
y a pesar de ella
se deshojan nuestros sentimientos.


Piropo escribano

Separados
somos oscuros conceptos
de la pluma que nos roza.


Geopolítica

Aprendí a no olvidar
Nunca solo
Para retornar a mi primavera

 

 

La columna  o los incidentes de la poesía

 

Por Omar Cid

 

La columna es un conjunto de poemas que tienen como objetivo, levantar la voz del poeta contra la guerra y con ello sumarse a un nutrido grupo de escritores que hacen de la realidad social,  un motivo de creación.

El trabajo se inicia con una constatación “Bush y Saddam fueron a la batalla/ la madre de todas las batallas”.

Aquí el significante “Madre” de todas las batallas” adquiere un sentido poderoso. Sin embargo,  la reiteración del código madre, en el verso cuarto hace perder fuerza restando al poema de un buen golpe de inicio.

En el segundo texto titulado: Encuentro, el inicio retórico del primer   verso “Si de pronto me encuentro”. Me parece juega en contra de la apuesta minimalista del mismo,  desafiado ya a resolverse, en la enumeración bajo la clave del verbo desviar. Incluso la musicalidad de los versos quinto y sexto, se ven afectados, con un final de una bala entre paréntesis:

 “desvío los ojos y los sentidos

  desvío las horas los sonidos

 

(las balas igual penetraban en la carne)”

 

En cambio en el poema siguiente: Héroe, el hablante lírico, logra el ritmo, la soltura deseada,   expresándose desde la interpelación:

“Joven pelirrojo, con los ojos

desorbitados de Minnesota 

entra desde tu pequeña luz y

llévatelos a la oscuridad que salvará

sus vidas”.

 

El poema central del libro titulado La Columna, marca la tónica de la crítica a la cultura de la muerte, expresada en su hábitat  habitual como es la guerra, el cuestionamiento tiene dos ejes; la esperanza del amor y la fuerza de la naturaleza, no escapando a la solemnidad y pretensión de trascendencia:

“Estaremos juntos en la liberación

de los coigües

en la ronda de las araucarias

ascendiendo el Antillanca”.

 

“… porque los poemas de LA

COLUMNA serán usados contra

la guerra”

 

Lacámara, abre las puertas a la tradición de la poesía comprometida, lo hace desde el verso libre y empleando: Enumeraciones,  encabalgamientos, metáforas, logrando una retórica  poética que tiende a soltarse y equilibrar, la deuda asumida con el lector crítico. Sobre todo, en algunos pasajes donde la economía del lenguaje es el secreto a develar.

Finalmente,  la columna -más allá de la denuncia-  es un canto épico contra la guerra  con un final adelantado y hermoso que deja sin piso posible al poema con que el poeta pretendió cerrar su trabajo:

 “y será para nosotros

                        virgen irrepetible”  

 

La Columna

Ediciones Cortina de Humo

Autor Reynaldo Lacámara 

Primera Edición  Diciembre 2008

 

 

Reynaldo Lacámara (Santiago de Chile, 1956). Poeta. Presidente de la Sociedad de Escritores de Chile. Ha publicado: La mortaja azul (antología, coautoría, 2003); Lota sobre la tierra (poesía, 2000); Pasajes de otro año (poesía, 1997); Quince poetas de Linares (antología, coautoría); Huellas urbanas (poesía, 1989). Ha publicado también en antologías y revistas literarias. Ha participado en diferentes encuentros internacionales de escritores, tanto en Chile, como en otros países. 

 

 

 

 

Contradicciones del desarrollo político chileno 1920-1990

 

Por Omar Cid

 

Pensar un proyecto país, imaginar un Chile inexistente, es la invitación que nos hace el sociólogo Tomás Moulian, en este texto recopilatorio que aporta líneas generales que permiten contribuir a una discusión necesaria, para todos aquellos que buscan superar la realidad existente.

El autor pretende mostrarnos una mirada social y cultural, de los conflictos políticos de Chile, estableciendo una contradicción central, que cruza toda la historia patria, sistematizada en los conceptos de Inclusión v/s Exclusión.

El autoritarismo político y cultural revestido de orden, es un actor relevante de las políticas excluyentes, a favor de una supuesta gobernabilidad que entendió en su tiempo la cuestión social como una amenaza.

En ese ambiente se abre paso la izquierda de la década de los treinta, con los paradigmas del progreso y modernidad, impulsados desde la institucionalidad vigente y abriendo paso a los excluidos en un largo andar. Que significó la defensa del derecho de los trabajadores, la inclusión política, la Reforma Agraria y por supuesto el gobierno popular de Salvador Allende, máxima expresión del largo trayecto social y político que instaló a los trabajadores como actores principales de aquel momento histórico.

La experiencia socialista y democrática de Allende, quedará en la historia no sólo de Chile, sino de la humanidad, ahí se encuentran los primeros pasos de los socialismos modernos por vías democráticas.

Ahí se vislumbran los principales problemas que tienen que afrontar los excluidos, cuando quieren cambios profundos.

Moulian,  hace referencia a los mitos que circundan nuestra historia, uno de los más recientes “La transición perfecta” ganada el cinco de octubre de 1988, únicamente por la fuerza del voto.

En síntesis, la apuesta del autor es mostrarnos las sombras y luces de un país que ha conocido una única revolución, de carácter burgués y conservador cimentada en el aparato militar y apoyada por las fuerzas del mercado.

El autor no pretende con esto dictar una cátedra de historia, ni sentar las bases de un modelo de aplicación que nos permita resolver los problemas futuros, lo que hace más bien es confrontarnos con ciertas tendencias, obsesiones, miedos, que han afectado a los poderosos y a los excluidos en ciertos momentos de nuestra historia.

 

Contradicciones del desarrollo político chileno 1920-1990

Ediciones LOM-ARCIS

Autor: Tomás Moulian

1era. Ed. 2009

180 pag.

    

 

 

 

Cintio Vitier, la conjugación de verso, reflexión e historia

 

Por Omar Cid 

 

Cintio Vitier (1921-2009) cubano premio Juan Rulfo del año 2002, dejó de existir a los 88 años, su vida estuvo dedicada a la literatura, fue fundador de la revista “Orígenes”  uno de los proyectos literarios más importantes desarrollado en la isla con proyección internacional, dedicó un tiempo significativo de su esfuerzo erudito a difundir la obra del héroe nacional y poeta José Martí.

Como crítico literario, aportó a su país estudios sobre la obra de Lezama Lima, la crítica literaria cubana desde principios del siglo XIX, incluyendo algunas antologías necesarias para conocer la evolución literaria del país.

Su obra poética es un homenaje al silencio, así lo expresa en uno de sus mejores poemas La voz arrasadora:

 

“Esta es la voz de un contemplativo, no de un hombre de acción.

Ambas razas, las únicas que realmente existen, se miran con

                                          recelo.

Es verdad que ha habido gloriosas excepciones, aunque bien

               mirarlos los rostros, bien oídas las voces,

la sagrada diferencia se mantiene se mantiene, y aún se torna

                                          trágica.

Pero el contemplativo entiende y muchas veces ama el rayo de la

                      acción. Casi nunca lo contrario ocurre”. 

 

La contemplación hecha estudio, investigación y profundización que no termina en sí mismo, sino en un esfuerzo de mayor universalidad, sitúa a Vitier dentro de las voces importantes del continente, así lo entendieron los mexicanos cuando lo premian en la memoria de Juan Rulfo, así lo entiende el propio gobierno cubano, que ve en este intelectual un aporte a la construcción de patria en el sentido más amplio del término.

 

El desposeído

(Extracto)

No son mías las palabras ni las cosas.

Ellas tienen sus fiestas, sus asuntos

que a mí no me conciernen,

espero sus señales como el fuego

que está en mis ojos con oscura indiferencia.

              

No son míos el tiempo ni el espacio

(ni mucho menos la materia).

              

Ellos entran y salen como pájaros

por las ventanas sin puertas de mi casa.

 

Cintio Vitier, poeta, ensayista, narrador y crítico cubano nacido en Cayo Hueso, Florida, en 1921. Doctorado en Leyes, ha ocupado importantes cátedras en la Escuela Normal para Maestros de La Habana y en la Universidad Central de Las Villas. Es Doctor Honoris Causa de la Universidad de La Habana, de la Universidad Central de Las Villas y de la Universidad Soka de Japón.

Obtuvo numerosas distinciones entre las que sobresalen: el Premio Nacional de Literatura en 1988, el Premio Juan Rulfo en el año 2002, el título de Oficial de Artes y Letras de  Francia  y la medalla de la Academia de Ciencias de Cuba.

 

 

El Debate Silenciado

Por Omar Cid

 

Hay textos que merecen leerse porque son un documento de época, creo que "El debate silenciado" de Carlos Ominami, ex-senador socialista cumple esa función, cuando se busquen las razones que impidieron una proyección histórica de la Concertación de  Partidos por la Democracia, cuando se hurgue en los recovecos de la historia -para interpretar con otros ojos- los motivos de su lento resquebrajamiento. Cuando tal vez, los dos rostros de la coalición gobernante se pregunten por la derrota, ante una derecha que no crece, pero se afianza,  los recados del senador a la militancia socialista y a la izquierda en su conjunto expresados en este libro, cobrarán mayor sentido 

 

Ominami, nos entrega las razones de un socialismo renovado o sencillamente socialdemócrata, orgulloso de la herencia de los años de concertación, pero que sabe que todavía existe una gran deuda, nos entrega las bases ideológicas de la propuesta elaborada por su hijo Marco Enríquez, candidato a la presidencia de la república y que al parecer estaría disputando palmo a palmo el paso a segunda vuelta, con el candidato Frei.

 

Porque el escrito está indudablemente marcado por la contingencia, llama la atención la intervención del senador, en la reunión de la Comisión Política del Partido Socialista el 15 de junio del año en curso “En enero no visualizamos la profundidad de nivel de rechazo de la militancia y la ciudadanía a las decisiones que han venido tomando las directivas de los partidos de la Concertación y que tienen a esta alianza, mayoría social y política por largos años, por debajo del 30% con el fuerte riesgo de quedar fuera de la competencia definitiva de la elección presidencial de enero de 2010”.

 

En su carta de renuncia al Partido Socialista sostiene “Chile necesita una nueva Concertación y quizá más que eso, de una Nueva Mayoría que nos permita mejorar: la calidad de la política y de la democracia” el libro no se agota en los temas del día a día, existen documentos como Vigencia y actualidad del socialismo del siglo XXI, presentado como una propuesta colectiva abierta al debate, porque si hay algo que es necesario reconocer al senador, es su voluntad de discutir todos los temas posibles y este texto cumple a cabalidad con la propuesta más íntima del “animal político” que lo distingue.

 

 

El debate silenciado. Un testimonio 1995-2009

Autor Carlos Ominami

LOM ediciones

Primera edición año 2009

230 páginas