TOMÁS BORGE. HAY QUE PARAR AL PINOCHETISMO

 

Por Equipo Editor Socios SECH

(Gentileza de Centro Estudios Francisco Bilbao y Crónica Digital)

 

“Nos causa horror y escalofrío el peligro que regrese el pinochetismo a Chile”

 

El viernes a las once horas, el comandante nicaragüense Tomás Borge, concedió una entrevista especial a Crónica Digital, El Centro De Estudios Francisco Bilbao, Clarín Chile y a la presidenta del sindicato de Integra y consejera nacional de la CUT,  Yovana Salinas.

La conversación tuvo lugar en la embajada de la República de Nicaragua, donde el destacado dirigente político y escritor, se refirió a diferentes temas de la contingencia, latinoamericana como nacional,  aquí se presenta un extracto de la conversación para los lectores.

 

C.D. ¿Qué importancia tiene su presencia en Chile, pensando en el contexto de integración latinoamericana y de elecciones presidenciales?

T.B. Bueno, vine en principio a presentar un libro que se llama Grano de maíz que es una larga plática, que tuve con el comandante Fidel Castro, este libro está siendo reproducido en este momento en Ecuador, Nicaragua y ya fue reproducido en Venezuela, dice Chávez que fue su libro de cabecera en la cárcel y aquí será editado el próximo mes, según dicen los compañeros que me han invitado, a mi me ha invitado un grupo de chilenos, del llamado “Socialismo Allendista” y están agrupados con el candidato Jorge Arrate. Nosotros en Nicaragua simpatizamos con la izquierda, pues simpatizamos también con el candidato de la izquierda chilena.  Aunque eso signifique meterse en los asuntos internos de Chile, pero nosotros opinamos sobre Chile porque nos causa horror y escalofrío el peligro que regrese el pinochetismo a Chile, porque Pinochet, no es el simple tirano que asoló esta tierra privilegiada, sino la democracia en América Latina. Pinochet no sólo es el enemigo de Chile, sino que su ejemplo contribuyó al surgimiento de dictaduras feroces en América Latina.  Incluso al estar en el cementerio,  visitando a los combatientes chilenos muertos en Nicaragua, la pregunta que surge es ¿Cómo va a ser que estos jóvenes hayan muerto para que regrese Pinochet? Si es así, se van a morir de vergüenza.

Yo no voy a influir en nada pero puedo expresar en nombre del Frente Sandinista y del pueblo de Nicaragua, nuestra repugnancia y horror a que regrese Pinochet, ahora que el millonario no es Pinochet, bueno no sé, por lo menos dicen que se encuentra rodeado de pinochetistas, que es casi lo mismo, por eso estoy aquí.

C.D. ¿Cómo ustedes vivieron estos diecisiete años de gobierno de derecha en Nicaragua?

T.B. Nosotros cometimos errores, pero además la guerra contra revolucionaria financiada por los Estados Unidos, contribuyó a que ganara las elecciones la derecha,  en medio de cierto ambiente de fraude electoral también, nosotros perdimos las elecciones en una democracia en términos formales, pero la propaganda que hizo el imperio y la derecha allá de alguna manera fue truculenta y engañosa, pero bueno en el recuento, de los votos entregamos el gobierno, luego vinieron otros gobiernos que hicieron fraudes electorales, en uno de esos fraudes en la elección de Arnoldo Alemán, se encontraron papeletas de votos tiradas en los basureros.  Luego de dos fraudes de la derecha, volvimos a triunfar. Lo que puedo asegurar es que hoy estamos en condiciones objetivas de impedir el regreso de la derecha a Nicaragua.

C.D. ¿El Partido Comunista de Chile ha logrado generar junto a la Concertación un pacto contra la exclusión? ¿Es la misma experiencia que tuvo el Frente Sandinista para llegar al gobierno?

T.B. El Frente Sandinista ganó el gobierno solo prácticamente, con algunas alianzas no muy significativas, en el caso de Chile quiero expresar claramente mi criterio, porque he encontrado gente que dice: “La concertación es inadmisible y de ninguna manera enseguida vuelta se va a votar por la concertación”. A mi me parece un error gravísimo, porque la derecha aquí no tiene ningún reparo en hacer las peores alianzas contra nuestros pueblos, no tengo la menor duda que la derecha chilena se va aliar con Uribe, apoyando las bases militares norteamericanas, tenderán lazos con el gobierno ultraderechista de Panamá, que es una expresión reciente de una victoria del imperio, porque aquí en América Latina hay un desarrollo sostenible de los movimientos progresistas y revolucionarios.  Panamá no tenía un gobierno revolucionario, pero si decente como el de Martín Torrijos.

Ahora eso no significa que se va a detener el desarrollo de los movimientos progresistas, en países como. Venezuela, Ecuador, Nicaragua, El Salvador.

CEFB: En este nuevo contexto latinoamericano ¿Qué papel juega el ALBA?

T.B. El ALBA, más que un tratado comercial es un acuerdo, fraternal y político, pero le tienen temor, el golpe de Honduras, iba destinado a liquidar el ALBA y golpear duramente a Nicaragua, pero les salió el tiro por la culata, porque está surgiendo un acuerdo distinto, institucional. El ALBA tiende a desarrollarse y creo que en algún momento los pueblos y gobiernos de América Latina van a buscar otra forma de integrarse y el ALBA es una buena alternativa. Porque se trata de un consorcio de la solidaridad de nuestros pueblos.

CEFB. ¿Cómo ve usted la situación de Honduras?

T.B. Personalmente, dije a Zelaya, que no cayera en la tentación de aceptar la presidencia unos días antes de las elecciones, porque es una trampa de los yanquis, ellos están detrás de ese golpe y les gustó a algunas derechas de América Latina, ahora ni siquiera eso aceptaron, se habla de un día antes o un día después, entonces es una burda trampa. Ahí rejuntaron dos factores, la pugna contra el ALBA y el pueblo Hondureño y en segundo lugar el hecho que Micheletti, se cree de verdad presidente, se rasca como presidente, camina como tal, es un tipo que se tomó en serio su papel y no quiere dejarlo. Se busca entorpecer el desarrollo del movimiento progresista de Centro América y América Latina. Pero el pronóstico no es bueno para la derecha.

CEFB. ¿Cómo ve usted a las derechas latinoamericanas dentro de su recorrido político?

Mira te voy a hablar de Colombia y de otros países me resto porque soy embajador. Según las encuestas Uribe tiene impacto y si lo tiene es por el atraso político de ese país. Y esto lo voy a decir con toda franqueza,  la guerra revolucionaria en Colombia, ya no tiene sentido, utilizaron el mecanismo del secuestro que no está permitido, por ejemplo nosotros en Nicaragua hicimos una guerra, fui uno de los jefes de esa guerra, pero nunca se nos ocurrió secuestrar a nadie, jamás lo hicimos y esto puede ser un precedente, de un comercial turístico, en Nicaragua nunca ha habido secuestro. Nicaragua es uno de los países más seguros del mundo y nadie lo sabe casi.

Nosotros nunca utilizamos los medios que usan las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, porque al fin y al cabo ya no es posible la toma del poder, esa guerra es un pretexto para que Uribe continúe en el poder. Uribe es el peor enemigo de la paz en Colombia, incluso las FARC han buscado un entendimiento, pero el actual presidente es el principal promotor de la violencia.

Y.S. ¿Cómo está la educación en términos generales? 

T.B. En el primer gobierno nosotros logramos reducir el analfabetismo, al 11% y llegaron los gobiernos neoliberales y se retrocedió en un cuarenta por ciento, ahora eliminamos el analfabetismo, tenemos un 3,6 que es lo reconocido por Naciones Unidas como un país libre del analfabetismo. Pero por otro lado se busca favorecer a los niños se dijo por ahí “los niños son los privilegiados de la revolución”  nosotros ahora estamos en un programa de integración de los niños y niñas con dificultades de aprendizaje, eso en el marco de atención que se da  a los niños regulares.

Si se tiene en cuenta que la educación es la base del  desarrollo de un país, en una conversación que tuve con Fidel Castro,  le expresé que el esfuerzo educacional tiene que dar resultado, en el desarrollo de Cuba.

Así, como después de la segunda guerra mundial, uno de los factores que incide en la recuperación de los países involucrados, no es el plan Marshall, sino la educación previamente recibida.

Hoy en Cuba esto da resultado, primero fue el azúcar, luego el turismo y hoy  es la biotecnología lo que da sustento al país.

Cuando se producen médicos, ingenieros en masa tiene que dar resultado.

Nosotros entonces estamos invirtiendo en la educación nacional.

D.C. ¿El gobierno de el presidente Ortega es de corte socialista o nacionalista?

T.B. El gobierno de Daniel, se está adaptando a la realidad concreta de Nicaragua,  no le puedo decir que es un gobierno socialista, pero sí, los sandinistas aspiramos a una sociedad socialista, porque el socialismo no se decreta, es más que un sueño, es una aspiración revolucionaria que se va construyendo en este siglo XXI con las condiciones de la propia Nicaragua, estamos en una democracia formal, pero buscando  un carácter  más participativo

 

 

 

  

  

   

 

 

 

Marcelo Lillo una voz resplandeciente desde Niebla

 

Marcelo Lillo, es un caso rarísimo de la literatura chilena, siendo un escritor inédito a pesar de escribir desde los quince años,  es publicado por una editorial española que lo instala como uno de los escritores más destacados del círculo nacional.

 

Por Omar Cid

 

O.C. ¿Cómo nace el escritor Marcelo Lillo?

 

M.L. Hay una parte de esa pregunta que te puedo responder y otra que no se debe, pero se puede contar. Empecé a escribir a los quince años, es decir, en 1973, leía desde los cinco años y de ahí pasaron treinta y cinco  años, hasta verme publicado.

 

O.C. ¿La decisión de publicar, en qué momento la tomas?

 

M.L. Yo no tomé esa decisión, la tomaron otras personas por mí, pensé que iba a morir inédito y de eso estaba prácticamente convencido, por una sola cosa, cuando vives en provincia, la única forma de publicar es que tú financies, una “publicación”. Actualmente el escritor de provincia, junta un millón de pesos, pide un préstamo, saca su libro con 500 ejemplares y de ahí viene el problema ¿Quién distribuye ese trabajo? ¿Dónde se distribuye? Te quedas con las cajas de libros en tú casa. Entonces se empieza a repartir entre los amigos y el asunto se queda ahí, entonces para mí, esos no son escritores, con todo el respeto que merecen, pero eso no lo quería para mí.

Bueno,  pasaron muchas cosas entre medio, ejercí como profesor, rector de un colegio, hasta que en un momento, me dije que si tenía un talento, debía explotarlo y trabajarlo. A esas alturas había ganado a lo menos 25 premios, pero nadie me quería publicar.

Entonces renuncié a mi trabajo, vendimos las cosas y nos fuimos a Niebla, en realidad primero a Mehuín, una caleta muy desolada, ahí estuvimos en los años 2002 - 2005 y de ahí empezaron a pasar cosas, envié un cuento al Paula, no lo gané, pero una de las personas del jurado dijo, este cuento es de Marcelo Lillo, lo buscó, me llamó y me dijo que lo iba a enviar a Ignacio Echevarría, el crítico más importante de España en ese tiempo. Lo leyó él y luego me llamó por teléfono y me dijo, mándame diez cuentos, si me gustan los publicamos en España, eso fue el 2006, le envié el volumen de cuentos llamado El fumador y otros relatos, los leyó y los envió a Random House, donde los publicó la editorial Caballo de Troya, en mayo del 2008 y después me publica Mondadori aquí en Chile, en Julio del 2008, ahí empieza la historia.

 

O.C. En Gente que baila sola, el primer relato pareciera que existe una apuesta por el mundo interior.

 

M.L. Lo que pasa es que ese cuento, es una venganza contra mi abuela, porque soy hijo adoptado, en ese tiempo cuando niño no lo sabía, mi abuela me echaba de su casa sin imaginarme por qué.  

 

O.C. Sin embargo en esa historia hay universalidad, está Niebla pero también los problemas del mundo.

 

M.L. Tienes razón, yo pensé que Niebla iba a estar fuera de los relatos, sin embargo está presente, ahora debo confesarte que el libro no lo he leído después que terminé de corregirlo, lo voy  a retomar. Pero me han dicho que existen temas como la muerte y la soledad que se repiten y eso no lo puedo evitar, en relación con “El Fumador y otros relatos” y eso no lo puedo evitar.   

 

O.C. ¿Qué referentes literarios sientes cerca de tú trabajo?

 

M.L. Raymond Carver, Capote entre un sinnúmero de autores que aportan su intelecto y sensibilidad, pero que uno los toma para elaborar su propia voz.

 

O.C. ¿Crees que el contexto de las nuevas tecnologías integradas a la creación literaria ayudó a tu despegue?

 

M.L. Sin duda,  piensa que mi caso, es uno de los pocos, por no decir único, de una persona que a los cincuenta años es publicada por editoriales españolas, sin antes ser nadie, evidentemente, que la globalización en su lado positivo aportó, porque convengamos que posee también un rostro bastante crudo.

Pero el punto era que a mí me parecía increíble que nadie se interesara siquiera en publicarme, tal vez en un exceso de ingenuidad me costaba aceptar que un editor con dos dedos de frente, no revisara los concursos de mayor relevancia, para ver quién se repite el plato. A veces pienso que únicamente publican a los amigos.

 

O.C. ¿Cuál es tu visión de lo que pasa en la literatura chilena?

 

M.L. Desde lo estructural no tengo opinión desconozco, pero con mi señora, hemos hablado sobre la escasez de publicaciones chilenas de las grandes editoriales -dos o tres, hasta julio de este año- será un problema de los escritores chilenos,  de los editores,  no tengo respuesta.

Lo que es un hecho, es el limitado mercado editorial, la capacidad de consumo, de interés cultural es muy inferior en Chile al de otros países, donde las personas por un tema de formación, se sienten llamados a tener un libro de temas que aborden los tópicos de nuestro tiempo. Eso en Chile no ocurre y los culpables de eso se escapan de mis manos.  

 

O.C. ¿Qué es más importante para ti, el crítico o el escritor?

 

A los únicos críticos que les hago caso, es a mí mujer y a Ignacio Echavarría, que por cierto ya no escribe críticas. 

 

 

 

Jorge Etcheverry: Un vistazo literario desde Canadá.

 

Jorge Etcheverry, escritor, poeta Doctor en literatura y una de las voces más destacadas de la producción hispano-canadiense, accedió a contestar una serie de preguntas referentes al estado en que se encuentra la crítica literaria en Chile, aportando con su visión que es la de los escritores de la diáspora,  provocada por la dictadura.

 

Por Omar Cid  

 

  1. ¿Cuál es la evaluación histórica que usted hace de la crítica literaria chilena?

 

Dudo que la crítica se pueda ver aislada del contexto—histórico, social, cultural, institucional—, la crítica es una especie de registro de tendencias y preferencias culturales de periodos sucesivos, de las ideas vigentes, de las tendencias en la misma crítica, de los valores y gustos vigentes, de las condiciones políticas, de las vicisitudes del mercado del libro, etc., de ahí que creo que más bien se tendría que hacer un estimado en su correlación con otras instancias de la vida social, cultural e institucional. Así, no podría evaluar a ‘la crítica’ separada y personalizada, que de por sí no tiene mucho campo de maniobra y que en general tiene el papel de refrendar o  reafirmar la institución literaria vigente, en definitiva ligada a la institucionalidad nacional, que manifiesta y configura un estado de cosas dado. No es algo que dependa de esta persona o la otra—aunque así les parezca incluso a ellas—y que pudieran por así decirlo condenarse o absolverse

 

  1. Ante la crisis de discurso y de referentes, donde pareciera que todo lo media el mercado ¿Qué función cumple el crítico literario en la sociedad pos-moderna?

 

Tengo la impresión que, excepción hecha de sus instancias más marginales, el crítico publicita desde un medio un bien de consumo, una mercancía que es el libro, no creo que la postmodernidad haya cambiado eso para nada, pero de alguna manera—por ejemplo en el caso de la expresión virtual, que es también un fenómeno cronológicamente postmoderno—ya existe por lo menos la probabilidad de llegar con textos literarios a vastos públicos desde fuera del mercado, si no es por el gasto en servidores, confecciones de páginas y libros electrónicos, a veces el puro esfuerzo de conseguir listas de direcciones. Ahora, por otro lado la mercancía libro existe como tal sólo porque conlleva un sentido reflejo, un significado, un valor agregado significativo, y así se inscribe en el gran friso de la serie de objetos significativos mediados que en definitiva posibilitan el conocimiento. En la postmodernidad el crítico sigue conectando esa mercadería sui géneris con la historia de la literatura, lo estético, lo valórico, para así otorgarle su valor como mercancía. Yo diría que en el post modernismo ese mecanismo se hace más patente: el espectro de la difusión masiva gratuita de sentido/significado alerta por igual a los gobiernos y a los empresarios del conocimiento, ya que la circulación comercial del objeto libro pasa a convertirse potencial  aunque remotamente en una posibilidad de distribución/circulación entre otras. Hasta ahora, el modo preponderante de circulación de la literatura había sido, se quiera o no, a través del mercado, y eso no es culpa de nadie.

 

  1. ¿Cree usted que existe una deuda de la crítica chilena, con los escritores de la diáspora?

 

Eso es bastante complejo y yo diría básicamente que no. En la medida en que hay una mirada de escritores chilenos, ya no tan sólo exilados, en el exterior, y que la crítica no da abasto ni siquiera para los autores nacionales—yo mismo desde ‘afuera’ he comentado libros de gente ‘de adentro’ que carecía o casi de ‘crítica’ en el país—, no sé hasta qué punto se le puede pedir cuentas a ‘la crítica chilena’, parte de la cual por otro lado se hace ‘afuera’. Gran parte de la ansiedad que muchos escritores chilenos de afuera tienen respecto a esto tiene que ver con la identidad aleatoria y problemática de la vida del transplantado en general, de la necesidad de reconocimiento y validación de una literatura que ya en muchos casos ha dejado de ser completamente ‘chilena’ en todo menos en su intención o denominación, que se abre a posibilidades de escritura o contenido ya no totalmente traducibles hacia ‘el interior’. El establecimiento de instituciones literarias al exterior, o el acceso de los escritores ‘chilenos’ a las locales o a otras aleatorias, puede focalizarlos en esa dirección, distrayéndolos de la orientación hacia Chile. Pienso en el caso de Canadá, principalmente y al fenómeno de la desigual, pluridimensional y pluricanónica “literatura hispanocanadiense” en gestación. Por otro lado, el éxito y reconocimiento a todo trapo de escritores chilenos afuera tiende a cambiar un poco el norte de la brújula, y en algunos círculos se empiezan a murmurar mitos nacientes de que la posibilidad de triunfar o ser reconocidos afuera es mayor que serlo en Chile, cuyo famoso pago ya es un lugar común. Por otro lado, aparte de los clásicos y una que otra figura, mucha literatura chilena no es muy traducible al exterior y más bien se la enfoca como conjunto de muestras de sectores y circunstancias generacionales, genéricas, étnicas, políticas, regionales, etc., criterio cada vez más prevaleciente en todos lados, que por otra parte tiende a verse reflejado en algunas muestras antológicas producidas afuera. En fin, es un temazo...

 

  1. En la búsqueda de referencias, ¿Qué función cumple la crítica a libros y ediciones extranjeras?

 

Creo que si se quiere hacer cualquier trabajo serio en crítica, desde la nota periodística hasta la investigación bajo el alero universitario, y no sólo en lo de referencias, hay que ver todo lo que se pueda, en papel y electrónico a veces las ediciones en idioma original son mejor fuente, si se entiende ese lenguaje. Claro que desde el punto de vista de la crítica destinada al lector potencial de un mercado determinado, en este caso el chileno, la crítica del libro producido afuera no se justificaría porque no circula, no se puede comprar o pedir en la biblioteca y es atendible que a veces los medios ignoren estos libros cuando no son de autores ya con renombre. En caso de autores individuales y de grupos, tendencias, etc. no creo que las fronteras puedan determinar un criterio para la referencia o el estudio

 

  1. A su juicio, más allá de los escritores favorecidos por el mercado y en su labor de diagnóstico literario, ¿Qué voces o discursos nuevos, atrevidos o simplemente rescatables ha podido encontrar en la literatura chilena contemporánea?

 

Mi conocimiento de lo que se produce actualmente en Chile es limitado, no estoy en el país y no recibo toda la información, pero tengo la impresión muy personal de que es entre los escritores existentes y que escriben hace décadas donde está todavía lo más interesante. Creo que la dictadura sin destape posterior y la rápida entrada de Chile a la globalización,  significó una especie de marasmo de décadas que hace que haya menos sofisticación o experimentalismo o renovación. Además se hace sentir cierta demanda de material que sea representativo de grupos, tendencias, etc., en vez de literaturas con una estimativa centrada en la obra individual, cosa que pasa en todas partes, y se ha producido también la simplificación y facilitación de la lectura, con un papel cada vez mayor de la entretención—que se reflejan en los productos literarios que responden a esa demanda—acceso que conlleva la globalización, o el capitalismo desarrollado, el imperio de los medios masivos y la simultaneidad y rapidez de la comunicación electrónica. Pero en cambio hay mucha más accesibilidad por ese mismo proceso de globalización y por la Internet. Creo advertir sin embargo, a la distancia y a ojo de buen cubero que la proliferación de auto-publicaciones y editoriales pequeñas es siempre indicativo de fermento y renovación, habría resultado en obras bastante interesantes de autores jóvenes, o relativamente, sobre a todo a nivel de la poesía.

 

  1. Desde la aparición de Internet, ¿Es posible elaborar una antología  en el ámbito literario, sin considerar el texto virtual?

 

No es posible, además de que las antologías no se basan en las fuentes, en papel o electrónicas, sino en autores individuales, o tratan de representar muestras de corrientes, tendencias, generaciones, regiones, etc., si son más serías, entonces es irrelevante si van a encontrar y usar el material en papel o en fuentes electrónicas. Muchas veces uno encuentra material en línea y no en papel, y de hecho hay antologadores que recurren al Internet para material, crítica, etc., y en varios casos ponen esos textos luego en antologías impresas.

 

  1. Dónde radica el peso de la literatura chilena: en la poesía o en la narrativa en cualquiera de sus variantes. ¿Cuál es su posición?

 

Tengo la convicción que la poesía chilena tomada en su conjunto se cuenta todavía entre las mejores. Porque creo que el español es un idioma privilegiado para la literatura y sobre todo para la poesía, entre otras cosas por su flexibilidad y sus discursos múltiples, la posibilidad de acogerlo todo y su abanico de versiones etnoculturales y tradiciones, y que la chilena es la poesía más rica y variada en castellano, sea o no esta riqueza y variedad reconocida en toda su gama por la crítica o las ediciones más institucionales. Casos teratógicos como el uniquísimo e intraducible Obsceno pájaro de la noche, obra sin igual en la literatura, o el tremendo éxito de Bolaño, no sacan a la prosa chilena de su carácter secundario respecto a su poesía

 

  1. ¿Cuáles son los silencios y las culpas de la crítica literaria chilena en los últimos cincuenta años?

 

Como decía en la pregunta inicial sobre la valoración de la crítica, ni un crítico ni un grupo van a tomar decisiones, y si lo hacen y son públicas o publicitadas será porque de alguna manera concitan o representan contextos, estimaciones, ideologías, influencias, ‘estados de cosas’ socio culturales vigentes, sea eso de manera conciente o no. El crítico es un personaje por así decir social. Aunque Chile por tradición tiene un  sólo periódico y en él un crítico, que concita la aquiescencia de la izquierda y la derecha—que como dijo Parra, unidas jamás serán vencidas—, no significa que Díaz o Ibáñez fueran ‘individuales’ en sus estimativas y orientaciones críticas.

 

      9.  A la hora del juicio literario qué referencias estéticas propondría o es la pura intuición y talento.

 

Diría que es necesario tomar factores objetivos y subjetivos, el origen del texto, su representatividad, su contexto, pero además el cómo el yo lector—situado a lo Ortega, en sus circunstancias, siempre más particulares que generales—recibe y se deja ir por el texto, los arranques de ira, emoción, placer, exaltación o risa que le provoquen. Ambos factores debieran idealmente ir de la mano, en este tiempo en que ya no hay un solo canon, sino múltiples estimativas, algunas nacientes y en busca de validación

 

 

 

     10. .Juega algún papel el contexto histórico en la elaboración de la crítica literaria o se trata del juicio del texto en sí mismo.  

 

Creo que la referencia a Ortega, en la respuesta anterior es suficiente.

 

 

 

Jorge Etcheverry: Poeta, narrador y crítico chileno residente en Canadá, es Doctor en Literatura y co-editor de Split/Quotation- La cita Trunca.